Le Waligunya por primera vez en Mar del Plata

Le Waligunya por primera vez en Mar del Plata

Negra Sarabia “La Walichera” (ex cantante de La Delio Valdez) vuelve a Mar del Plata luego de giras por México para traer su nuevo proyecto de cumbia digital y afro caribbean beat. Una fiesta para bailar en "la casa del pueblo" con las selecciones de Dj Kime. Domingo 18 de agosto desde las 22hs en San Martin y 20 de Septiembre.


 

Anticipadas con descuento en

Tienda Piola (Rivadavia 2734 y San Luis 1885)

CONEX ​(San Martín 3263 - Mar del Plata)

 La Casa de las Guitarras (Belgrano 3420 - Mar del Plata)

BPM (Güemes 3098)

en el America y a través de articket.com.ar

 

 

 

Acerca de Le Waligunya

 

Nace en suelo mexicano, a partir de la fusión de dos proyectos musicales: La Walichera, (encabezado por la cantora y compositora Negra Sarabia, ARG) & ChikinGunya, (encabezado por el multiinstrumentista y productor Nicolás Marquestó, ARG). Ambos proyectos anclados en una profunda búsqueda de las raíces folklóricas latinoamericanas, la reivindicación de cosmovisiones ancestrales. 

 

Le Waligunya es un espacio creativo (un canal) que persigue una re - conexión hacia el interior y hacia el exterior, una fusión con la existencia . 

En el aspecto musical posee una marcada redefinición del concepto de World Music Latinoamericana. Géneros tan disímiles como la cumbia digital o electrónica, el afro caribbean beat, la champeta o el malambo se relacionan con total libertad y naturalidad con ritmos como el Funk, el Krautrock alemán, el House de Chicago o el Techno de Detroit. Los cantos ancestrales, sus entonaciones, sus inflexiones, sus silencios, sus pausas, apoyados por curiosos y originales instrumentos representantes de pueblos distantes como la Kalimba (África), el Maracon Colombiano (Sudamérica) y el Dam moi (Asia) se funden de manera original y desprejuiciada con universos digitales psicodélicos y espaciales. Las texturas electrónicas, los samples de instrumentos de cuero, de semillas o metales, conviven en armonía sagrada con guitarras y bajos que marcan los pulsos frenéticos de un huracán sonoro que, lejos de destruir todo a su paso, bendice y enamora a quien tiene la suerte de escuchar.